Escorpión.

16
Ago
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El escorpión es un animal cuyo peculiar encanto ha despertado desde siempre en mi tanto admiración como curiosidad. A continuación podréis juzgar vosotros mismos si son sentimientos medianamente justificados o no.

Éste artrópodo ha sufrido (de una manera relativamente comprensible) la aversión de aquellas culturas con las que convive y que le temen.  Sin ir más lejos la denominación del género Pandinus, es traducida al castellano como la palabra “terrible” y Hadogenes, “venido o nacido del Hades” (del infierno).

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Permanecen durante el día ocultos en su refugio, siendo la noche el momento en que lo abandonan para cazar. Algunos son seres completamente asociales que viven de manera independiente, siendo durante el apareamiento o cuando uno devora a otro las únicas formas de contemplar a dos ejemplares juntos.

Son animales solitarios tildados erróneamente (bajo mi parecer) de violentos; utilizan su veneno con fiereza únicamente cuando se sienten realmente amenazados (puesto que el coste energético empleado en su producción es demasiado elevado como para malgastarlo en situaciones innecesarias).

Son varios los aportes de éste singular animal para la humanidad; aparte del importante papel que desempeñan al librarnos de multitud de molestos insectos también debemos tener en cuenta la inestimable ayuda que aportan en el campo de la medicina, donde han ayudado a efectuar importantes avances en la investigación de nuevos tratamientos para enfermedades tan degenerativas como el cáncer.

El veneno de un escorpión es inócuo para él mismo y los de su misma especie, siendo ésto lo que permite que ingieran sus presas una vez eliminadas (empleando por añadido las enzimas de las toxinas del veneno para destruir sus tejidos).

Existen sendas fábulas en torno a la figura de éste singular animal. Procedo a narrar mi favorita, de origen africano.

“Un escorpión situado a la orilla de un río divisó a una tortuga y se dirigió sin vacilar a la misma:

-¿Podrías ayudarme a cruzar permitiéndome que me suba a tu espalda?

-¿Que te lleve? – contestó la tortuga sobresaltada – ¡Ni pensarlo! ¡Sé como eres! Si te llevo a mi espalda, me picarás y moriré.

El escorpión continuó rogando amablemente a la tortuga hasta que finalmente la persuadió para que aceptara su petición; – ¿No entiendes que si te pico te hundirás y contigo pereceré yo también? – dijo el animalillo.

La tortuga encontró sentido en sus palabras, por lo que finalmente se acercó a la orilla y lo cargó a su espalda, empezando así su travesía por el río.

Habiendo llegado a un punto medio,  allá donde de las aguas comienzan a surgir remolinos, la tortuga sintió en su nuca un frío y doloroso pinchazo. Sin duda había sido el escorpión quien la había proferido aquella picadura mortal. El animal comenzó a sentir cómo le fallaban las fuerzas al extenderse rápidamente el veneno mortífero por su cuerpo.  Haciendo acopio de sus últimas energías, preguntó aterrorizada:

- ¿Por qué? ¿Por qué lo has hecho?

- No puedo evitarlo… Es mi naturaleza – contestó el escorpión mientras se resignaba también a su muerte entre las aguas.


Existe también la leyenda profusamente poética (por quedar adjudicado  acto semejante a una criatura con una capacidad de raciocinio prácticamente nula) que cuenta como,  si introduces un escorpión a un círculo en llamas, éste se suicidará a base de sus propios picotazos antes de dejarse matar por el fuego.  La explicación científica a éste hecho describe como las altas temperaturas provocan que las enzimas de éste animal coagulen, provocándole espasmos y una muerte agonizante (lo que hace que en efecto, pueda de manera involuntaria aguijonearse a sí mismo, pero no es por ello por lo que muere debido a que, como mencioné antes, son criaturas inmunes a su propio veneno).

Por último, pese a no ser depositario de fe en la pseudociencia querría añadir como dato curioso las connotaciones subjetivas adjudicadas al símbolo y signo del zodiaco que representa a éste animal;

“Existe una intensidad de expresión, pensamiento, sentimiento que surge de la profundidad interna. Puede verse como una fuerza de voluntad, una cualidad magnética, unos ojos penetrantes, la pasión y el poder de convicción. No siempre es evidente, pero si embargo siempre está ahí, sutilmente escondido, quizá como un escorpión, un poder tan grandioso y, sin embargo, restringido hasta que esté preparado para atacar como el aguijón de ese pequeño animal. Existe un caudal de energía emotiva que debe ser canalizado de manera constructiva. Naturalmente Escorpio es un tipo sutil, secreto, lleno de propósitos, que obtiene experiencias a un nivel muy profundo de sí mismo y que incluso parece ser más fuerte en su silencio, cuyas características esenciales se han identificado, con el fervor espiritual de los místicos, el frío autocontrol de los cirujanos, la brutalidad agresiva de los criminales, el valor de los grandes soldados y el gozo de los amantes.

Tiene un gran poder de razonamiento, es secreto, imaginativo, intuitivo, capaz de tener un estilo de pensamiento habilidoso y penetrante. Es analítico y muy perceptivo. En el amor es apasionado y a menudo extremadamente celoso. Tiene fuertes sentimientos sexuales.

Sus mayores defectos residen en que es rencoroso, celoso, destructivo, testarudo, secreto, sospechoso, vengativo y capaz de una crueldad deliberada.

Psicológicamente tienen una necesidad de identificarse con su propia fuente. En primer lugar, es un motivo inconsciente que se busca a través de la función sexual, del sentido personal del poder, del deseo de penetrar y alcanzar las raíces de la vida y de descubrir sus misterios, la necesidad de ser más que uno mismo de estar arraigado en lo más profundo, de unirse con otro ser humano en éxtasis, de vivir una experiencia mística y olvidarse de uno mismo. El Escorpio simboliza la comunión más profunda de todos los hombres.”

Fuentes:

http://www.infoartropodos.es/Escorpiones_mitos.html)

http://buenasiembra.com.ar/esoterismo/astrologia/signos-del-zodiaco/escorpio-98.html

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